La burbuja de lo bonito

8 marzo, 2018 - 4 minutes read

En el año 2012, dimos una charla a productores de AOVE (aceite de oliva virgen extra) que a su vez participaban en un curso de reconversión a cultivos ecológicos. La ponencia versaba sobre el proceso de construcción de marca: desde la creación del nombre hasta la identidad corporativa, pasando por el packaging, etc. Mientras recopilaba información para la parte que trataba el naming, descubrí que, curiosamente, una gran cantidad de los nombres asignados para marcas de AOVE de la provincia de Jaén, comenzaban por “Fuente de…”. Un hecho sintomático de algo más profundo que lógicamente, colocaba a dichas marcas con una alta probabilidad de parecerse mucho al vecino, con el soberano marrón que ello suponía.

Pero lejos de quedarse ahí, en el apartado visual la cosa no era mucho mejor: la gran mayoría de estas marcas, elegían el mismo envase de cristal tipo frasca -con su corcho, por supuesto-, con parecidas etiquetas adhesivas, impresas en cuatricomía con representaciones realistas -casi pictóricas- de olivares o bodegones con aceitunas, integrando tipografías de estilo medieval… en fin, el pack completo.

Suma todo esto, nombre e imagen y en un rápido ejercicio de imaginación, puedes hacerte una idea de cómo sería si pusiéramos estas botellas unas al lado de la otra en un lineal de supermercado. Si eres capaz de encontrar las 7 diferencias me rapo la cabeza.

Hace uno años, en el mundo del aceite de oliva, era común la falta de interés por dotar a sus marca de una imagen cuidada, más bien todo lo contrario. Se tendía a elegir identidades visuales que realmente no dotaban valor al producto, no lo identificaban y por tanto, no conseguían diferenciarlo del resto de sus competidores.

Pero si algo nos caracteriza, es que podemos ser una cosa y al día siguiente la contraria. Y como no tenemos término medio, ahora estamos en lado opuesto: en el punto álgido de la exaltación de la botella bonita. Da igual qué tipo de aceite tengas, no importa tu estrategia de comunicación (si es que tienes), ni la red comercial donde distribuir tu producto, da lo mismo cuál es tu cliente final, da igual que acabe pareciendo lo que no es: tú gastate el 80% de tu presupuesto en una botella bonita y lo demás, luego ya si eso.

Tu producto no se va a vender solo porque tengas la botella más chic del mercado. El diseño ayuda porque aporta valor, habla de ti y ayuda a conectar con tu audiencia. Ayuda sí, pero no hace milagros.

Vivimos en la burbuja del producto bello pero con el agravante además, de la sobresaturación de marcas por la que pasa actualmente el sector del aceite de oliva virgen extra. El globo acabará explotando porque en la inmensa mayoría de los casos, detrás de esa inversión en estética no hay nada más. No hay un discurso propio ni una historia que contar, nada profundo que genere una relación duradera entre producto y consumidor. La gente necesita algo más. Y vosotras -marcas del AOVE- si queréis sobrevivir no os queda otra que dar un pasito adelante.

Tags: , , , , , , ,