Me encanta que los planes salgan bien

15 febrero, 2018 - 5 minutes read

Hannibal Smith y sus compinches, siempre se salían con la suya. Da igual el lío en el que se hubieran metido que siempre emergían triunfantes y con aires chulescos como queriendo decir: “Tranquilos muchachos, que esto está controlao”. Claro que sí Hannibal. Aunque me gustaría ver como te las apañabas si los guionistas no os acabaran encerrando, capítulo tras capítulo, en un garaje o un viejo granero, donde casualmente, había más herramientas que en una ferretería y claro, así cualquiera.

La vida de una empresa, aunque en ocasiones podría protagonizar el argumento de una serie de Netflix, no tiene la suerte de ser dirigida por unos guionistas benévolos que la saquen constantemente de los aprietos y los baches propios de un negocio. En una serie o en una peli todo está previsto. Muy al contrario, el día a día de una PYME o un autónomo suele estar plagado de constantes fuegos que apagar y he ahí el problema: tener que hacer esto continuamente, al margen de ser agotador, soluciona únicamente problemas puntuales y además, a la larga, no es rentable.

Deja de ser un bombero.

Casi desde el principio, en la agencia hemos apostado por proponer a nuestros clientes procesos de trabajo a largo plazo como la forma más adecuada de obtener resultados óptimos y poder así, cumplir sus objetivos. Puede parecer fácil pero implica un cambio de chip y, sobre todo, en los procesos. Lo primero es olvidarse de seguir improvisando y diseñar un plan de comunicación que contemple todos los supuestos, que defina unos objetivos medibles (en el caso de que sea posible), realistas y alcanzables. Un plan que analice los puntos más críticos en el año y también, los más favorables para nuestros objetivos con la finalidad de poder anticiparnos a los posibles contratiempos y aprovechar las oportunidades de negocio que surjan. Lo mejor de todo es que ese efecto profiláctico y previsor, minimiza los esfuerzos optimizando los recursos y ahorrando así dinero.

Para concretar nuestro plan y los mensajes que vayamos a lanzar, deberemos realizar un ejercicio de introspección y de humildad, identificando tanto nuestras fortalezas como nuestras debilidades –¡oh, el famoso análisis DAFO!-, así como interesarnos por nuestro audiencia para saber más sobre sus miedos, sus anhelos y sus DESEOS. Es importante que recuerdes que estos dos elementos deben ser revisados cada cierto tiempo, así te aseguras que sabes donde estás y también dónde está tu público.

Por último, en esa coctelera, habría que incluir los recursos de los que disponemos (tiempo+dinero), un plan de acción (QUÉ vamos a hacer para cumplir los objetivos que nos hemos propuesto) y un calendario de acciones (CUÁNDO lo vamos a hacer).

Durante el tiempo que esté en marcha tu plan, no pares de medir y evaluar todas la acciones que hagas, ¿para qué dejarlo para el final si puedes anticiparte y modular aquellas acciones que no funcionen y hacerlas más efectivas?

Ganamos todos.

En beneficioso para ambas partes: para la agencia de comunicación porque nos permite desarrollar un proyecto desde una visión global, con un mayor cuidado en los detalles, con la vista siempre puesta en los objetivos, asegurando los resultados finales y todo ello, obviamente repercutiendo en el cliente. Con mucha diferencia, donde mejor resultados hemos obtenido, ha sido trabajando bajo esta fórmula.

Y es que, de igual manera que a Hannibal, a nosotros también nos gusta que los planes salgan bien.

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