Tan horrible que te gustará

18 abril, 2018 - 3 minutes read

De igual manera que en otro post hablé sobre la burbuja de lo bonito, hoy toca hablar de su contrario: lo feo.

Normalmente, una marca que se precie de serlo suele estar construida tomando como base atributos tan básicos como que sea memorable, que tenga significado, coherente, que se pueda transferir, protegible y por último, que sea agradable.

Que tu producto o servicio resulte atrayente para tu audiencia ya sea a nivel visual o sonoro, verbal u olfativo y que por el contrario no provoque angustia es algo, que aunque pueda parecer una perogrullada, sucede más de lo que piensas.

Aunque te cueste creerlo, existen casos en los que, hay marcas que -de forma intencionada o no- han elegido NO ser agradables para la audiencia.

Por ejemplo, si eres un/a oyente habitual de radio, estoy seguro que te sonará esta cuña: “¿Humedades a mi? ¿Humedades por filtración? ¿Humedades por capilaridad? ¿Humedades…?”

Y mejor ahí lo dejamos. 😖 

Que la publicidad intrusiva ya hace tiempo se demostró ineficaz es un hecho objetivo. Pero es que además, convierte a quien la practica en una figura molesta y en eso, el grupo Murprotec se lleva el oro en lo que a marca irritante se refiere, entre otras cosas, gracias a piezas de radio como esta.

Al menos, si decides hacerlo de esta forma, ten el detalle de incorporar en la comunicación elementos positivos como el humor y la creatividad, ingredientes estos, que dejen por lo menos un buen sabor de boca y un estupendo recuerdo en el receptor.

Porque efectivamente, por repetición, obtendrás visibilidad y seguramente sea difícil que se olviden de ti pero, ¿de verdad quieres que te recuerden como el cansino de la radio? Créeme, la publicidad mala existe y que hablen de ti a toda costa no siempre interesa.

En una línea parecida, aunque salvando las distancias lógicamente, estaría Spotify. Un modelo de negocio basado en el sistema freemiun donde la estrategia es totalmente intencionada y premeditada. Sus continuas interrupciones en forma de anuncios en las cuentas gratuitas persiguen un objetivo: que te pases a la versión de pago. Y para asegurarse el éxito, no tienen problema en acentuar el carácter irritante y poco agradable de sus cuñas. Odia la versión gratuita y vente a la apacible cuenta premium donde te prometemos que nadie te molestará jamás.

Defendía Raymond Loewy -un pionero del diseño industrial- que “lo feo no se vende” aunque creo que en cambio y en ocasiones, lo feo sí vende. 

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