Patrocinando y a lo loco

3 abril, 2018 - 4 minutes read

El patrocinio es una buena herramienta para extender la presencia de nuestra marca en otros ámbitos más allá de los habituales. Nos permite llegar a otra audiencias mediante la vinculación de nuestra imagen a la de la actividad o eventos que vayamos a patrocinar.

Lamentablemente, son muchos los casos en los que el patrocinio no se realiza correctamente obviando además el perjuicio que eso puede traer consigo: dinero tirado a la basura y el riesgo de que la imagen de nuestro negocio se vea afectada.

El error posiblemente responda a una razón: no tenemos claro ni nuestro posicionamiento, ni nuestros valores ni nuestra personalidad. Así de claro.

En primer lugar define tu marca. Quién eres y para qué estás aquí; cómo hablas y como vistes, lo que hay dentro de tu cabeza pero también, en lo más profundo de tu corazón, lo que te importa y lo que odias. Todo.

Quién representará tu marca.

Una vez que que tengas clara tu personalidad sabrás, si patrocinar un torneo de petanca encaja con tu marca, si te suma o complementa, si eres tú o en cambio, es el patrocinado.

Lógico. Es como si donamos dinero para una organización sin habernos informado previamente sobre cuál es su misión, sus principios y objetivos. Imagina el disgusto que te puedes llevar al descubrir que nuestro dinero ha ido finalmente a parar a fines políticos contrarios a nuestras ideas.

Empeña bien tus recursos.

Poner nuestro logotipo en un cartel junto con el de 77 negocios más no es patrocinar, es pegarse un tiro en el pie. ¿Es qué solo me ha costado 50 euros? Pues acabas de tirar 50 euros que se podían haber empeñado de otra manera más eficiente. Recuerda que sea mucha o poca la inversión del patrocinio, es tu dinero, la imagen de tu marca está en juego y por ello, mereces una contraprestación justa.
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Afortunadamente siempre hay excepciones.

Este caso de Emirates Airline es un magnífico ejemplo de patrocinio e integración de la marca en un evento, respetando sus valores al mismo tiempo que adapta su discurso a la naturaleza del espectáculo y hacia el público presente. De esta manera, la marca consigue con muy, muy poco hacerse relevante y memorable para los que la ven, algo que por otro lado, no es nada fácil.

Si vas a hacerlo, hazlo bien.

• ¿Es compatible mi marca con la actividad a patrocinar? ¿Encaja mi público objetivo con el de la actividad a patrocinar? Utiliza el sentido común.

• ¿Qué doy, durante cuánto tiempo y qué voy a recibir a cambio? No se trata de gastar mucho o poco si no de administrar bien los recursos.

• ¿Cómo puedo sacarle el máximo partido al patrocinio? Porque el que paga la fiesta tiene derecho.

• ¿Dentro de mi sector o área de negocio mi competencia patrocina actividades similares? Diferenciarse es un objetivo así que por favor, sé original.

Y ahora ve y cuéntale al mundo quién eres a través de otro.

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