Egotrip o el viaje al centro de mi universo

4 febrero, 2016 - 4 minutes read

ego

Mirarse el ombligo está muy bien cuando de buscarte pelusas se trata pero es innegable, que es necesario mirar más allá de uno mismo.

Quizás los años de experiencia, te han proporcionado habilidades notables en tu trabajo y por consiguiente, una gran seguridad en tus capacidades; o quizás un día, las nueve musas te visitaron una noche de verano y derramaron sobre ti un don talentoso. Enhorabuena, sobre todo si perteneces a este último caso.

Sea como fuere, está claro que esa confianza en tus aptitudes está de sobra justificada. Pero, si además a eso, le sumamos el efecto que las redes sociales causan sobre el ego, el baño de seguridad puede ser de traca.

Las redes sociales generalistas como Facebook o Instagram (ni mencionar a Google+) si por algo NO destacan, es por la abundancia de crítica al vecino. No hablo, lógicamente, de hacerte amigo del alcalde de tu pueblo para zarandearle y someterle a escarnio público o de lapidar al cantante imberbe de turno, líder de hordas juveniles. No tiene que ver con la crítica facilona y destructiva. Me refiero a la crítica como lo que es o más bien, debería ser: un análisis, un punto de vista diferente.

Diariamente, mientras ojeo las publicaciones en mi muro, soy testigo de halagos continuados que a veces derivan en un ambiente de felación pública. Son contados los casos, donde una publicación es comentada con una discrepancia o añadiendo un simple matiz. Todo los posts que escriben nuestros amigos son fantásticos, todas las fotos que suben son ideales, qué maravillosa la última ilustración que publicaste ¡Viva el vino!

Y ahí, justo ahí, el ego, aquel que dejamos dos párrafos antes, ese que a esas alturas ya iba bien provisto, está hinchado como un globo, agustico y flotando en el aire.

Más o menos así:

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Imagen ampliada de nuestro ego a esta altura de la película.

Siendo así, es del todo normal, que perdamos la percepción de la realidad. Es lógico, que nos creamos los jefazos, los CEO supremos. Oye, y no digo que esté mal pero tampoco está bien.

Barriendo para casa, un trabajo creativo necesita perspectivas, una más al menos. Nosotros, en la agencia, como somos tan particulares, no nos queremos quedar cortos y vamos sobrados de ellas. Para cada campaña o nuevo diseño, recolectamos puntos de vista por kilos: entre nuestras madres, amistades y también entre nuestros enemigos. Lo entendemos como una necesidad, como una obligación. Y puedes estar seguro que lo que recogemos muchas veces no son precisamente halagos. Eliminando el pensamiento único, es la única manera de crecer, por mucho que le duela a nuestro amado ego.

A continuación, te muestro algunos ejemplos de creativos a los que no les hubiera venido nada mal otro punto de vista al margen del suyo propio.

Cuando quieres mostrar tan poco que acabas enseñándolo todo.

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Cuando estas seguro de que todo encajará como un guante.

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Cuando el responsable de medios no está en lo que está.

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Cuando no sabes si subes o bajas.

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